El Tarot, templo místico de la nueva Era

De acuerdo a las consideraciones astrológicas de la Tradición Hermética, nuestra Era se vislumbra como el momento de la expansión espiritual donde la realidad creadora se manifiesta como una conexión íntima que llega directamente el corazón y la conciencia de cada uno de los seres humanos, confiriéndole formas de autosuficiencia y liberación espiritual, sin precedentes en la historia. Bajo esta consideración y a la luz de los argumentos que en adelante se explican, cabe afirmar que la Era de Acuario es la Era de “Apertura” generalizada del Tarot.

 

En una época donde los valores y las estructuras rígidas, propias de la modernidad sólida se están des-estructurando para adoptar matices de fluidez y liquefacción inéditos (Bauman) el desarrollo espiritual irrumpe en la conciencia humana del siglo XXI como la necesidad de adentrarse en los misterios de la mente y desplegar a plenitud el potencial humano. La negación de esta necesidad a la luz de las reminiscencias e inercias propias de la Era anterior, ha generado una crisis de valores personales que se ha traducido en el incremento ilusorio de necesidades superfluas y en la excesiva dependencia emocional de los satisfactores materiales, con una consecuente crisis generalizada que se traduce en aprehensividad y compulsión, llevando en sus extremos a la agudización de problemáticas sociales asociadas a la seguridad patrimonial y personal: crisis de seguridad pública en suma.

La emergencia de índices inéditos de criminalidad es síntoma de esta necesidad profunda que en diversos modos trastoca nuestro equilibrio personal y familiar, evidenciando una tensión tras-generacional que se convierte en frecuentes rupturas sentimentales, en fragilización de la cohesión familiar y en descuido y desprotección espiritual y emocional de incontables niños y jóvenes, que bajo la luz de esta Era, son poseedores de una sensibilidad sin precedentes. Todo esto se traduce en nuestro campo psíquico como incremento de frustración y ansiedad, mermando nuestra capacidad de goce y conduciéndonos a la co-dependencia de satisfactores materiales superfluos.

 

Maestros de la literatura, del campo de las artes y las humanidades, expresiones naturales de la sensibilidad espiritual y emocional, tales como Alejandro Jodorowski, Carlos Castaneda, Paulo Coelho, Deepak Chopra y Oysho, han llamado la atención sobre esta necesidad y algunos de ellos han llegado a proponer el Tarot como una herramienta de autoconocimiento y sanación terapéutica emocional y espiritual que facilitaría a la humanidad del siglo XXI, arribar al campo de la autosuficiencia, la autopoiesis y la autogestión; a niveles inusitados de interpenetración social y de salud cívica; a una nueva plenitud, duradera y trascendental. Este diagnóstico se confirma con la demanda creciente de recursos espirituales asociados al saber hermético, la numerología, la astrología y la alquimia, entre otros, que se ha incrementado a niveles superiores al 500% en la última década.

Siendo el Tarot la enciclopedia gráfica simbólica de este saber, su conocimiento y aplicación constituyen una de las herramientas más poderosas para alcanzar la verdadera expansión del potencial humano, para descubrir y aplicar la enorme vastedad de recursos mentales y psíquicos, puestos a nuestro alcance gracias a la reinterpretación del pensamiento hermético a la luz de los más recientes desarrollos en todos los campos de la ciencia moderna, particularmente de la psicología y la medicina.

Desde esta perspectiva se vislumbra el Tarot como una herramienta para favorecer la autonomía espiritual-emocional de nuestro tiempo,  la Era del amanecer dorado, que nos exhorta a todos aquellos interesados en la realización plena del Ser, a profundizar en su conocimiento y aplicación, a familiarizarse con su autoempleo, aplicado concretamente a la resolución de problemáticas personales, así como para la expansión de la propia conciencia emocional-espiritual y para la consolidación de los vínculos afectivos, familiares y sociales.

 

A través de incontables siglos, la conciencia humana del siglo XXI recibe mediante el Tarot, una vía regia, un “camino real” para descubrir y potencializar su conexión íntima con la armonía del cosmos, sin requerir de intermediarios institucionales o jerarquías eclesiásticas interpretativas, más allá de su personal entendimiento espiritual. Por esta razón constituye el libro de la revelación espiritual de la nueva Era y conocerlo resulta fundamental para la nueva expansión del potencial humano.

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